Viajé a Ankhapur movido por la fama de la fiesta del nuevo año de aquella ciudad.
Todo era extraño en la urbe... demasiada gente iba y venía por todas las calles sin preocuparse por pararse un momento a preguntarse qué es lo que les movía, demasiado ruido en las calles, demasiada poca naturaleza, demasiados humanos.
No se muy bien cómo, acabé en una taberna bebiendo zumo de frambuesa tranquilamente en una esquina. En la taberna había gente que me llamó la atención: Un humano de apariencia fuerte, dos caballeros, un mediano dado a meter la mano en el bolsillo ajeno, una mujer con poderes mágicos y... y una drow...
El suelo retumbó y las ventanas se rompieron para dar pie a un pequeño grupo de kobolds que nos atacó. Los clientes de la taberna corrieron a esconderse, al igual que hice yo inicialmente.
Al observar que algunos de los clientes hacían frente a las criaturas (El humano fuerte, un caballero, el mediano y la maga), creí oportuno ayudarles con mi arco, y desde mi escondite intenté acabar con el enemigo.
No conseguí gran cosa, pero en definitiva las criaturas murieron.
Al salir de la taberna vi como un hombre de aspecto siniestro abría un portal y escapaba con los kobolds supervivientes. Llevaban capturado a un hombre de aspecto importante que más tarde supe que era el líder de la urbe.
Ayudé a agrupar los cadáveres de la población y a quemarlos. Cuando acabamos ante el grupo que habíamos combatido en la taberna, apareció un individuo que dijo ser Elmnister.
Nos contó que una secta llamada "El espertar del titán" (o algo similar) querían hacer renacer a un antiguo titan oculto bajo una montaña. Nos dijo también que para ello querían liberar a un demonio atrapado en una montaña... Nos dijo que tendríamos que colaborar con nosotros, y aunque le indiqué que me negaba a colaborar con una drow, me dijo que tendría que hacerlo... Acepté y se marchó.
El mediano de nuestro grupo se escabulló y forzó la puerta de la herrería de la urbe tras robar un par de carteras. Dentro quiso conseguir equipo para todos, el idiota del caballero se dejó llevar por sus ideales hipócritas y dijo que no iba a llevarse una armadura porque sí. El mediano dejó unas pésimas botellas de vino como pago y me vi obligado a decir que el intercambio era justo para que se pudiesen equipar para la tarea que nos aguardaba. Encontré también un arco y lo cogí pensando que probablemente el herrero no hubiese sobrevivido a la noche.
El grupo nos volvimos a reunir, y tras conseguir que la milicia local nos diese dos caballos, partimos la ciudad vecina de Saelmur en busca de noticias.
Por el camino el resto del grupo fue tan estúpido que quiso acampar en un claro que era claramente territorio de caza de una manada lupina. Aunque inicialmente pensé que unos estúpidos como ellos serían un buen bocado para los lobos, recordé que Elminster había dicho que formábamos un grupo, y que el fracaso de uno implicaría el fracaso de todos. Finalmente les indiqué que sería mejor continuar.
Al llegar a la ciudad la desesperanza asoló mi corazón. También había sido atacada.
Me dirigí a la taberna local para tratar de obtener información, observando como la mayor parte del grupo se dirigía a otros quehaceres.
En la taberna mi pobre dominio de la comunicación con seres "racionales" hizo que no obtuviese ninguna información, pero aun no me daría por vencido.
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